La palabra amuleto
proviene del latín “amuletum” que Plinio utilizó
para nombrar a un objeto que la protegía contra algunas enfermedades.
Habitualmente , el amuleto viene del reino vegetal o animal, adoptando
las formas de serpiente, escarabajo, elefantes y tréboles
entre muchos mas. Así también, lo podemos ver en algunos
números como el 7, el 9 ó 13.
Además tenemos
los fetiches, que a pesar de no ser tan conocidos como los demás,
también cumplen con su función de protectores. Los
fetiches también se hacen con madera, piedra o metal, llevando
grabada la imagen de alguna divinidad o Dios protector .
Los amuletos siempre
han funcionado como protección a los hombres para combatir
las in fluencias
negativas. Por ello, se puede confirmar que los amuletos, en su
origen, son el medio por el cual nos llegan las fuerzas místicas
que provienen del mundo sobrenatural.
Los amuletos son
ciertos objetos que, gracias a la fe o superstición del hombre
a lo largo de los siglos, son llevados colgados al pecho o en bolsas
pequeñas de tela.
Estos objetos, tienen
la intención de proteger de todo mal al que los lleve encima.
Sus poderes, pueden prever cualquier enfermedad o peligro al que
estemos expuestos.
Los elementos que
conforman un amuleto son muy variados, pero siempre deben tener
unas características determinadas. Así pues, los amuletos
consagrados, son unos relicarios con el poder de guardar todo en
calma.
En la época
antigua los egipcios utilizaban como amuleto muy eficaz al escarabajo,
animal al que consideraban sagrado. Asimismo, utilizaban pergaminos,
pedazos de cobre, estaño, plata o piedras preciosas, en los
cuales, grababan jeroglíficos o símbolos misteriosos,
de los cuales muchos de ellos se utilizan debido a lo trascendente
de sus enseñanzas.
Cuando la popularidad
creció por los amuletos, la Iglesia Católica los prohibió
inmediatamente. Esto se debió a que las personas que querían
tener mejor suerte o una protección en contra de los peligros,
preferían tener un amuleto que aceptar las rígidas
reglas cristianas, que en ese entonces y todavía lo único
que buscaban y buscan el poder y el dominio sobre todo.
El amuleto en el
tiempo no perdió fuerza, por el contrario, se empezó
a hacer más común entre todas las culturas. La iglesia
al ver que no podía con ellos, empezó a ser más
benigna y a aceptar ciertos amuletos. Inclusive, encargó
a sacerdotes para que hiciesen unos pergaminos que contuviesen fragmentos
de las Sagradas Escrituras, para ser utilizados como amuletos.
Los amuletos se
hacen formando un pentáculo, cuyo elemento principal es una
estrella de cinco puntas, con los siete metales o piedras preciosas,
grabando en cada una de sus caras las figuras que corresponden a
cada divinidad . Cada una de estas siete divinidades tiene vocación,
devoción, culto y rito espiritual.
Cada amuleto se
compone de los siete poderes jerárquicos, la consagración
de cada uno de ellos llevará un tiempo de siete días,
empezando, generalmente, los lunes.
Es muy importante
que en cada día de la semana se utilicen los colores indicados
que corresponden a cada día del pantáculo. Se sugiere
que la cubierta de todo el amuleto, esté protegida con un
paño del color, o como en la antigüedad con la piel
curtida de cordero, según cuenta la tradición.
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