VELAS MARRONES

 

Las velas marrones ayudan a que desarrollemos nuestras dotes de estudio, concentración, disciplina y marcialidad. Contribuyen a encender nuestras pasiones y multiplican nuestra creatividad y fertilidad.
Nos protegen de accidentes, peligros y situaciones difíciles. También de enfermedades del recto, los intestinos y los órganos sexuales. Algunos las emplean para contrarrestar incertidumbres y fatigas. Las velas marrones se utilizan en rituales que pretenden la protección de familiares o de animales de compañía. También para incrementar el poder de concentración de las personas.
Ellas nos ayudan a vislumbrar el camino correcto para alcanzar una profunda espiritualidad y una gran sabiduría. Al estar unidas a la Tierra contribuyen a hacernos más realistas e influyen de manera positiva en la fertilidad.
Al encenderlas nos obligan a concretar nuestros objetivos, evitan nuestros excesos y nos proporcionan el rigor de pensamiento indispensable para alcanzar un nivel espiritual alto. Su flor es la madreselva. Las horas más apropiadas para encenderlas son las que van del mediodía hasta el anochecer. Su número es el cuatro y su piedra el ónice. El planeta que las rige es Júpiter.

 

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